El depósito de una prensa hidráulica: por qué el aceite sale antes que la máquina

El depósito de una prensa hidráulica: por qué el aceite sale antes que la máquina

La sala de prensas es el punto de una fábrica de baldosa donde más energía y más fluido se concentran en menos metros. Una prensa de gran fuerza de cierre trabaja con un grupo hidráulico de varios cientos de litros, a veces más de mil, con acumuladores cargados, con un circuito de refrigeración propio y con mangueras de alta presión que recorren toda la máquina. Cuando la planta cesa, ese conjunto sigue exactamente igual que el último día de producción, solo que frío.

Por eso el orden es siempre el mismo y no admite atajos: primero se descarga la energía almacenada, después salen los fluidos y solo al final se toca la mecánica. Hacerlo al revés convierte un desmontaje ordenado en una limpieza de varios días, con el añadido de que el aceite derramado sobre una solera porosa se queda ahí y se ve el día de la entrega.

Cuánto fluido hay realmente en una sala de prensas

La cuenta suele sorprender al propio titular. Al depósito principal de cada prensa hay que sumarle el aceite retenido en cilindros, en tuberías, en el filtro y en el intercambiador; el circuito de la bomba de alta; la centralita del alimentador y del carro; y, si la instalación es antigua, algún depósito auxiliar que se añadió con los años. En una sala con varias prensas se llega con facilidad a varios miles de litros repartidos en puntos distintos.

A eso se añaden los reductores de los secaderos, los grupos de las escuadradoras, el aceite de los compresores y las grasas del engrase centralizado. Todo eso se relaciona en la visita, con su punto de drenaje anotado, para que el día de la intervención no haya que buscar tapones con una linterna.

Junto a los aceites conviene contar el agua de proceso que sigue en los circuitos de la zona de acabado, en las balsas de recogida y en los depósitos de recirculación, porque arrastra sólidos y tiene su propia vía de salida. Anotar dónde está y cuánta hay evita que aparezca el último día, justo cuando el equipo ya contaba con la nave terminada.

Los acumuladores se descargan antes que nada

Una prensa cerámica trabaja con acumuladores oleoneumáticos que almacenan energía a presión. Aunque la máquina lleve meses parada, esa presión puede seguir ahí, y es el primer punto que se comprueba y se resuelve, con el procedimiento del fabricante cuando existe documentación y con los medios adecuados cuando no. Solo con los acumuladores descargados y el circuito despresurizado se abre cualquier conducción.

El mismo criterio se aplica a los cilindros que quedaron en posición y a los muelles del alimentador: se libera la energía almacenada, se comprueba y se señaliza la máquina antes de continuar. Es una fase corta, silenciosa y completamente decisiva.

Cómo se drena: por gravedad, por bombeo y hasta el fondo

El drenaje se hace por bombeo desde el punto más bajo del depósito y se completa por gravedad, con recipientes homologados y bajo cubeto. Se apura el fondo, donde se acumulan agua y sedimento, y se recuperan los restos de tuberías y cilindros aflojando las uniones en orden descendente. Debajo de cada punto de trabajo se colocan absorbentes desde el principio, no cuando aparece la primera gota.

El fluido recuperado se envasa cerrado y etiquetado, con el nombre del residuo, el titular y la fecha, y se agrupa en una zona de la nave reservada para las salidas que viajan aparte. Ese pequeño orden inicial es lo que después permite cargar todo el bloque de una vez.

El aceite no viaja solo

Junto al fluido salen sus acompañantes: cartuchos de filtro empapados, mangueras de alta presión, absorbentes usados, trapos, guantes y los envases que contuvieron producto. Todo eso pertenece a la misma familia de salida y se agrupa desde el primer día, porque mezclarlo con la chatarra convierte una carga limpia de metal en una carga que hay que reclasificar.

La ventaja práctica es doble: la fracción metálica sale limpia y con mejor valoración, y el bloque de fluidos viaja completo y en una sola expedición documentada.

El justificante vuelve a nombre del titular

Los aceites usados se entregan a gestor autorizado, que emite el justificante de recepción y el documento que acompaña al traslado. Ese papel se archiva en la carpeta del encargo junto al inventario y a las fotografías, y es el que responde por escrito a la pregunta que antes o después formula quien recibe el inmueble: qué se hizo con lo que había dentro de las máquinas.

Cada corriente se identifica con el código del catálogo que le corresponde, de modo que el expediente se pueda leer años después sin necesidad de reconstruir nada de memoria.

Una máquina drenada vale más

Hay un efecto secundario que interesa mucho al titular. Una prensa drenada, limpia por fuera, con las bocas taponadas y con su placa de características legible se enseña bien y se mueve bien. Un comprador de segunda mano de la comarca valora en pocos minutos si la máquina se ha cuidado en el desmontaje, y esa impresión se traduce en la oferta que hace por ella.

El mismo cuidado se aplica a secaderos, grupos y compresores. El fluido sale antes, la máquina sale entera y el suelo queda como estaba.

Te atendemos directamente

¿Te echamos una mano?

Una llamada basta para orientarte en Vila-real y la Plana Baixa: te escuchamos y te damos una respuesta concreta.

936 940 451Valoración sin coste
Scroll al inicio